El terror es uno de los géneros que más divide. Hay quien disfruta con el corazón en la garganta y quien apaga el juego a los diez minutos. Si estás en el segundo grupo pero te da curiosidad, o si ya has probado alguno y quieres seguir, conviene elegir según el tipo de miedo que tolera tu pulso, porque los enfoques varían mucho.
Algunos asustan con criaturas, otros con atmósfera y otros con la sensación de estar indefenso, y no siguen un orden de menos a más suave.
Para empezar con poca presión
Little Nightmares (2017) es una aventura de plataformas y sigilo del estudio sueco Tarsier. Controlas a una niña pequeña que se abre paso por un barco lleno de criaturas grotescas. Es corto, no tiene diálogos y el miedo viene sobre todo del tamaño de los enemigos y de lo vulnerable que te sientes. Es una buena puerta de entrada para quien teme los sustos fuertes.
Until Dawn (2015) es una aventura interactiva de Supermassive Games que imita una película de terror adolescente. Tus decisiones cambian qué personajes sobreviven, y el juego se disfruta mucho mejor con amigos pasando el mando. Llegó a PS4 y luego recibió una versión renovada para PS5 y PC. Quien busca una experiencia más de «película» que de supervivencia lo agradecerá.
Five Nights at Freddy’s (2014), de Scott Cawthon, es el juego de los sustos repentinos. Estás en una oficina vigilando cámaras mientras unos animatrónicos intentan llegar a ti. Es más tensión que acción y funciona muy bien para verlo con alguien al lado. Su fama como fenómeno de internet es difícil de entender hasta que lo pruebas.
Terror de supervivencia clásico
Resident Evil 2 (remake de 2019) es una de las mejores entradas para el terror de supervivencia en tercera persona. Recursos escasos, pasillos oscuros y un enemigo, Mr. X, que te persigue durante partes de la aventura. Es exigente sin ser injusto, y se puede ajustar la dificultad si quieres empezar con calma. Capcom lo reconstruyó desde cero y se nota en el apartado visual.
Dead Space (remake de 2023, de Motive Studio) mezcla terror y ciencia ficción en una nave espacial infestada. Aquí el miedo viene de desmembrar a los enemigos en lugar de dispararles al torso, y de moverte por una nave que te mantiene en tensión constante. Tiene más acción que otros de la lista, así que es buena opción si te gusta sentir que puedes defenderte.
Silent Hill 2 (remake de 2024, de Bloober Team) es más lento y más psicológico. La niebla, el ambiente opresivo y una historia que va revelándose poco a poco son su gran baza. No es el juego más fácil de recomendar para quien busca acción, pero para quien disfruta de las historias sombrías es una experiencia muy recordada.
Terror de sigilo y de estar indefenso
Alien: Isolation (2014, de Creative Assembly) te sitúa en una estación espacial con un xenomorfo imposible de matar. Tu única estrategia es esconderte, distraer y escapar. Es un juego largo y muy tenso, y mucha gente que lo ha jugado cuenta que necesitaba pausas entre sesiones. Si quieres sentir el pánico de ser una presa, es difícil encontrar algo mejor.
Amnesia: The Dark Descent (2010, de Frictional Games) popularizó el terror sin armas. No puedes pelear: solo huir y esconderte, y la oscuridad afecta a la cordura del protagonista. Es un juego antiguo y se nota en algunos apartados, pero sigue siendo una referencia del género. Muchos jugadores lo recuerdan por la mezcla de atmósfera y puro agobio.
Terror cooperativo para jugar con amigos
Phasmophobia es un juego de caza de fantasmas para hasta cuatro jugadores, con la posibilidad de jugar en realidad virtual. Entráis en una casa, recogéis pruebas con distintas herramientas y descubrís qué tipo de fantasma hay. La gracia está en el chat de voz del juego, porque el fantasma puede reaccionar a lo que dices. Con amigos, el miedo se convierte rápidamente en risas nerviosas.
Lethal Company (2023, de Zeekerss) es un cooperativo en el que un equipo de empleados recoge chatarra en lunas peligrosas para cumplir una cuota. Mezcla humor torpe con momentos de verdadero susto, y las partidas dan muchísimo juego a las anécdotas. Está pensado para un máximo de cuatro jugadores y se disfruta mucho más en compañía que en solitario. En los hilos de recomendaciones es de los más citados para una primera noche de terror con amigos, precisamente porque el humor ayuda a bajar la tensión cuando las cosas se ponen feas.
Cómo elegir el tuyo
Si lo que más te asusta es que te salte algo de repente, empieza por Little Nightmares o Until Dawn, que dosifican bien los sustos. Si prefieres la tensión sostenida y sentirte débil, apuesta por Alien: Isolation o Amnesia. Si quieres un reto con armas y gestión de recursos, Resident Evil 2 y Dead Space son opciones sólidas. Y si lo tuyo es compartir el miedo, Phasmophobia y Lethal Company brillan en grupo.
También ayuda ver el estilo de cada uno antes de comprar. Un vídeo de unos minutos de juego, sin seguir toda la historia, suele bastar para saber si el tono te conviene. Muchos de estos títulos tienen demos, ofertas frecuentes o están disponibles en servicios de suscripción, por lo que probar no suele costar mucho.
Consejos para jugar sin pasarlo mal
- Juega con luz suave, no a oscuras del todo. Se pierde algo de atmósfera, pero la experiencia es más llevadera.
- Usa auriculares solo cuando quieras máxima inmersión. El sonido es una parte enorme del miedo en estos juegos.
- Haz pausas cuando lo necesites. Nadie va a evaluar tu valentía.
- Si tienes un amigo que ya lo haya jugado, pídele que te avise de cuándo viene la zona más dura.
- Baja la dificultad si el juego lo permite. Disfrutar la historia importa más que sufrirla.
Un mismo juego de terror puede ser insoportable en solitario y divertidísimo con amigos, o al revés. Si uno no te convence, no significa que el género no sea para ti: a veces solo falta encontrar el tipo de miedo que sí disfrutas.