Minecraft casi no explica nada al empezar. Apareces en un mundo enorme, sin objetivos marcados, y a los pocos minutos empieza a oscurecer. Esto cubre el modo supervivencia: los primeros minutos, la primera noche y una base que funcione. Vale tanto para Java como para Bedrock, que comparten casi todo lo esencial.
Modo y dificultad
Al crear el mundo, elige Supervivencia. La dificultad cambia mucho la experiencia. En Pacífico no aparecen monstruos hostiles y la vida se recupera sola, lo que va bien para explorar con calma, pero te pierdes parte de lo que enseña el juego. Normal es un buen punto de partida para aprender, y Fácil reduce el daño que recibes si prefieres ir más despacio. Puedes dejar la semilla en blanco y el mundo será aleatorio.
Los primeros minutos
Lo primero es reunir madera y fabricar herramientas antes de que caiga la noche. Este orden funciona bien:
- Golpea el tronco de un árbol hasta conseguir al menos cuatro o cinco troncos.
- Convierte los troncos en tablones y fabrica una mesa de crafteo con cuatro tablones.
- Con la mesa, crea palos y un pico de madera. Si te sobra madera, añade un hacha y una espada.
- Mina piedra con el pico de madera y fabrica un pico, un hacha y una espada de piedra.
- Busca carbón. Con un palo y un trozo de carbón sacas cuatro antorchas.
- Reúne ocho bloques de piedra picada y construye un horno.
Con eso ya puedes cocinar, fundir minerales e iluminar tu zona. Todo lo demás se apoya en esas herramientas.
Por qué importa la noche
Un día completo dura unos veinte minutos reales y la noche ocupa unos siete. En ese rato aparecen monstruos hostiles en el exterior: los zombis te persiguen, los esqueletos disparan flechas, las arañas atacan en la oscuridad y los creepers explotan si se acercan. En las versiones recientes los monstruos salen sobre todo en zonas con muy poca luz, así que las antorchas, además de dar luz, impiden que aparezcan enemigos a tu alrededor. En las cuevas la oscuridad es la misma a cualquier hora, y allí las reglas no dependen de que sea de día.
Los zombis y los esqueletos se queman con la luz del sol, aunque no todos desaparecen al amanecer. Si te refugias, espera a que se alejen o elimínalos con calma.
Cómo pasar la primera noche
Hay varias formas de resolverla y ninguna es obligatoria.
La más cómoda es dormir en una cama, que se fabrica con tres bloques de lana y tres tablones. La lana sale de las ovejas, ya sea matándolas o esquilándolas con unas tijeras, que requieren hierro. Solo puedes dormir de noche o durante una tormenta, y al hacerlo pasas directo a la mañana. Además, la cama fija tu punto de reaparición si mueres.
Otra opción es excavar en una ladera. Entra en la montaña, ensancha un pequeño espacio, tapa la entrada con un bloque y pon antorchas dentro. Desde ahí puedes seguir picando piedra y carbón mientras pasa la noche, sin salir. En los foros hay quien prefiere incluso un hoyo rápido en el suelo antes que una casita de tierra, porque es más rápido.
La tercera es levantar una caja sencilla de tierra o madera, de tres por tres bloques, con techo y puerta. Ilumínala por dentro para que nada aparezca en su interior. Es una solución rápida cuando no hay colinas cerca.
Elijas la que elijas, no dejes la entrada abierta. Un creeper o un zombi puede colarse con facilidad.
Comida y hambre
Correr, saltar, pelear y recibir daño gastan la barra de hambre. Si se vacía, dejas de regenerar vida y en ciertas situaciones empiezas a perderla. La comida cocinada restaura bastante más que la cruda, así que pasa la carne por el horno antes de comerla. Las vacas, los cerdos, las gallinas y las ovejas son las fuentes más habituales. También sirven el pan, que se hace con trigo, las manzanas de las hojas de los robles y el pescado.
La carne podrida de zombi mejor déjala para cuando no tengas otra cosa, porque causa el efecto de hambre. Si puedes, monta pronto un pequeño huerto de trigo. Las semillas salen al romper hierba alta.
Dónde montar la base
Un buen sitio tiene agua cerca, árboles, terreno llano y cuevas a poca distancia. Dentro de la base conviene tener como mínimo una mesa de crafteo, un horno, uno o dos cofres y una cama. El cofre se fabrica con ocho tablones y evita que pierdas objetos importantes.
Apunta las coordenadas de tu casa. En Java se muestran con la tecla F3 y en Bedrock se activan en los ajustes del mundo. Si te alejas mucho sin ellas, volver se complica.
Para cultivar, labra la tierra con una azada y colócala cerca del agua, que hidrata los bancales hasta cuatro bloques de distancia. Al lado puedes montar un corral con vallas y puertas para los animales. Ilumina todo el perímetro para que no aparezcan monstruos dentro.
Errores habituales al empezar
- Cavar hacia abajo en línea recta. Puedes caer en una cueva o en lava, y con escaleras es más seguro.
- Bajar a una cueva sin antorchas ni comida.
- Alejarte mucho de casa de noche sin saber cómo volver.
- Intentar picar hierro con un pico de madera. El hierro necesita un pico de piedra, y los diamantes, uno de hierro o mejor.
- Morir lejos de la cama. Los objetos que sueltas desaparecen a los cinco minutos, así que conviene volver rápido a recogerlos.
Después de la primera noche
Con herramientas de piedra y una base básica, lo siguiente es el hierro. Busca minerales en cuevas o zonas de montaña, funde las menas en el horno y fabrica pico, espada y armadura de hierro. En las versiones actuales los diamantes aparecen sobre todo en las zonas más profundas, cerca del fondo, así que baja con cuidado y lleva antorchas y comida de sobra. Varios jugadores aseguran que la primera cueva da más guerra que la primera noche.
Cuando tengas armadura y herramientas de hierro, ya puedes pensar en objetivos mayores, como construir un portal al Nether. Una base con cama, horno, cofres y comida estable te deja experimentar sin miedo a perderlo todo cada vez que oscurece.