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Cómo proteger tu cuenta de juegos de hackeos y estafas

Cómo proteger tu cuenta de juegos de hackeos y estafas

Una cuenta de Steam, PlayStation, Xbox o Epic puede guardar años de compras, partidas y objetos de valor. Perderla por un enlace falso o por una contraseña repetida es más fácil de lo que parece, y recuperarla lleva tiempo. Estas medidas cuestan poco y cubren la mayoría de los riesgos reales.

La contraseña, lo primero

Usa una contraseña distinta para cada servicio. Si repites la de tu correo en una tienda de juegos y esa tienda sufre una filtración de datos, los atacantes probarán esa combinación en otros sitios. Un gestor de contraseñas resuelve el problema sin que tengas que memorizar nada: genera claves largas y únicas y las rellena por ti.

La contraseña de tu correo es la más importante de todas. Quien entra en tu email puede restablecer el acceso a casi cualquier cuenta que tengas, así que protégelo antes que a ninguna otra.

Llave y candado cerrado con puntos que representan una contraseña segura

Activa la verificación en dos pasos

En Steam, el sistema se llama Steam Guard y funciona mejor con la aplicación móvil que con el código por correo. En PlayStation, Xbox, Nintendo y Epic Games también puedes activar una verificación en dos pasos desde la configuración de seguridad de la cuenta. Si el servicio te deja elegir, una aplicación de autenticación es más segura que un SMS.

Guarda los códigos de recuperación en un sitio seguro y fuera de tu ordenador, como un papel guardado o un gestor de contraseñas. Si pierdes el móvil y no los tienes, recuperar la cuenta se complica mucho.

Lo que Steam Guard no puede evitar

Hay cuentas que se pierden incluso con Steam Guard activado. La explicación habitual es que esta protección no sirve de nada si entregas tus datos y el código de verificación a un tercero. Las vías más probables son el phishing, con una página de inicio de sesión falsa que captura la contraseña y el código, o un programa malicioso en el ordenador que redirige a esa página.

Algo importante: los atacantes pueden entrar primero y actuar más tarde, así que la fecha en que notas el problema no siempre es la del acceso.

Cómo reconocer el phishing

  • Enlaces que prometen skins gratis, sorteos o entradas a torneos.
  • Mensajes de un amigo que parece haber perdido el acceso y pide que votes en una página.
  • Direcciones que imitan a las oficiales con una letra cambiada.
  • Ventanas de inicio de sesión que aparecen dentro de otra página o de un chat.
  • Mensajes que meten prisa o amenazan con cerrar tu cuenta.

Antes de iniciar sesión, mira la dirección en la barra del navegador. En caso de duda, entra escribiendo tú mismo la dirección oficial. Lo mejor es evitar los sitios que ofrecen iniciar sesión con tu cuenta de Steam y, si los usas, comprobarlos antes con un servicio de reputación de webs como ScamAdviser.

Anzuelo que atrapa un sobre de correo, símbolo del phishing

Descargas, mods y programas

Los programas modificados, los juegos crackeados y los programas que prometen ventajas en el juego suelen llevar software que roba contraseñas y sesiones guardadas. Descarga los mods desde las páginas oficiales o las tiendas reconocidas, y no abras archivos que te envíen por mensaje privado, aunque vengan de alguien conocido.

Intercambios y regalos

Los estafadores se aprovechan de los intercambios de objetos. Nunca des tu código de verificación a nadie que te lo pida por chat, y ningún soporte oficial te lo va a solicitar. Si alguien te propone un trato demasiado bueno, probablemente lo sea.

Qué hacer si te hackean

Estos son los pasos a seguir, y el orden importa. Si no sabes por dónde empezar, ve primero a lo más urgente: el correo, la contraseña y la verificación en dos pasos, y después revisa el resto de dispositivos.

  1. Analiza tu ordenador en busca de malware antes de cambiar nada.
  2. Desde un equipo limpio, cambia la contraseña.
  3. Desautoriza todos los demás dispositivos desde los ajustes de la verificación en dos pasos.
  4. Genera códigos de recuperación nuevos para la aplicación móvil.
  5. Comprueba que la clave de API de Steam está vacía y revócala si no lo está.
  6. Confirma que el correo y el teléfono asociados siguen siendo tuyos.

Después, contacta con el soporte oficial de la plataforma a través de su página de ayuda y no mediante enlaces recibidos por mensaje.

Escudo con una lista de verificación y una flecha circular de recuperación

Consolas y otras plataformas

Las cuentas de PlayStation, Xbox y Nintendo también guardan tu método de pago y tus compras. Activa la verificación en dos pasos en cada una, revisa qué tarjetas tienes guardadas y desactiva la compra con un solo clic si no la necesitas. Si compartes consola con alguien de confianza, mejor que cada persona tenga su propio usuario y no uses una sola cuenta para todos.

Wi-Fi públicas y equipos ajenos

Evita iniciar sesión en tu cuenta de juegos desde ordenadores públicos o compartidos, como los de un cibercafé. Si no tienes más remedio, cierra la sesión al terminar y no marques la opción de recordar contraseña. En redes Wi-Fi abiertas, una conexión cifrada reduce el riesgo, y lo más seguro sigue siendo no teclear tus datos en equipos que no controlas.

Cuándo tu cuenta vale mucho

Si acumulas una biblioteca grande o objetos de cierto valor, merece la pena endurecer las medidas: una dirección de correo exclusiva para la cuenta, que no uses en ningún otro sitio, y una contraseña generada por un gestor. Así, aunque alguien conozca tu correo habitual, no sabe cuál es el que protege tus juegos.

Una revisión rápida cada pocos meses

Dedica diez minutos de vez en cuando a revisar los dispositivos conectados a tu cuenta, el correo y el teléfono de recuperación y los accesos recientes. Si ves algo que no reconoces, cambia la contraseña de inmediato. Es un hábito barato que ha evitado muchos disgustos.

Cuentas de niños y familia

Si en casa juega algún menor, configura el control parental de la consola y evita que use tus datos de pago sin límite. Habla con él de los enlaces sospechosos y de no compartir contraseñas con amigos, porque la mayoría de estos casos empiezan con un compañero de juego que parece de fiar.